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Adolfo
Pedro Carranza
Nació en
Buenos Aires el 7 de agosto de 1857. Adolfo Pedro Carranza fue el creador del Museo Histórico Nacional y su director por más de 25 años. Esta es, quizás, la obra más trascendente de este historiador, especialista en historia nacional y del derecho argentino, y que vivió en nuestro país en la segunda mitad del siglo pasado. Carranza hizo sus estudios secundarios en el Colegio San Martín, de Buenos Aires, e ingresó luego, en 1875, a la Universidad de Buenos Aires, donde siguió la carrera de Derecho. Varios años después, se doctoró en jurisprudencia y abogacía, con una tesis sobre Nuestro Federalismo (1908). Antes que eso, trabajó en la administración pública, y en una carrera marcada por ascensos importantes y un crecimiento profesional notorio, llegó a ser Secretario de Legislación y Encargado de Negocios en el Paraguay, y posteriormente, Jefe de Sección en el Ministerio del Interior. Fueron las disidencias políticas e ideológicas con el gobierno del presidente Juárez Celman (1886-1890), las que lo hicieron renunciar a todo cargo público y decidirlo por el estudio de la historia nacional. Dedicado a la difusión cultural, Carranza fundó en la capital paraguaya (Asunción), en 1886, un centro social y de estudios, y una revista, y en la Argentina, una trascendente publicación referida a las letras, la historia y la jurisprudencia, llamada La Revista Nacional. Él la dirigió, y publicó en ella numerosos artículos que rescataban del olvido momentos y personajes secundarios de la historia nacional, aunque importantes. La Revista Nacional se publicó hasta 1893. Años después, la sucedieron otras dos revistas creadas por Carranza: La Ilustración Histórica Argentina (1908), y La Ilustración Histórica (1911). Es a fines de la década de 1880, cuando Carranza propone crear el Museo Histórico Nacional, proyecto que se concretará como resultado de sus gestiones y esfuerzos. En 1889, Carranza accede a la dirección del Museo, surgido originalmente bajo control del municipio capitalino, y en ese cargo permanecerá hasta su muerte en 1914. En esa función, Carranza publicó la Revista del Museo, organizó y clasificó grandes colecciones, epistolarios, secciones de armas y banderas, etc. También donó a la institución su colección particular de obras escritas, su famosa Biblioteca Americana (con más de 8000 volúmenes) y sus colección de numismática. Reconocido como un gran historiador, sus investigaciones fueron publicadas como recopilaciones: por ejemplo, Leyendas Nacionales (1894), San Martín (y su correspondencia) (1905), Hojas históricas (1893), y especialmente, su Archivo General de la República Argentina, donde reproducía una gran cantidad de documentos históricos. Por esta labor historiográfica, fue designado miembro de la Junta de Historia y Numismática (actual Academia Nacional de Historia), en 1901. La muerte lo sorprendió en el Museo, en plena actividad, el 15 de agosto de 1914. |
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