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| “Medio o Ambiente” ¡¿Me pongo la escafandra o mejoro mis defensas?!
Retomando un poco el compromiso de este link con la ecología y gracias siempre a la generosidad del amigo Héctor Mazzier así como su compromiso con el medio ambiente, y habiendo invitado a participar de esta nota nada más ni nada menos que al Dr. Miguel Ángel Luis Castro, médico toxicólogo, especialista en higiene y seguridad en el trabajo y en medio ambiente; quien me acompaña en el dictado de los Cursos Química de la contaminación y toxicología, y Efectos de la contaminación sobre sistemas biológicos – Bioindicadores de la Licenciatura en Ciencias Ambientales (LiCiA) de la Facultad de Agronomía de la UBA. Trataremos de relacionar a través de esta nota de divulgación el concepto de contaminación ambiental y aspectos que hacen a nuestra salud, como una forma de colaborar con el medio o ambiente desde nosotros mismos. La polución ambiental, tal vez por el aumento poblacional, se ha incrementado últimamente y estimamos (todos sabemos) continuara “si es que seguimos en el planeta”. La problemática radica particularmente entonces en la actividad antropogénica “descontrolada” y hasta “desorientada”, ya que habiendo perdido su rumbo no ha hecho más que generar una proliferación “desmesurada” de xenobióticos (agentes ajenos a la vida) que para peor, no siempre se circunscriben a un área o región desde donde se generan, provocando los problemas del caso. Por suerte somos testigos (los que tratamos de preservarlo), de todo un movimiento internacional y más recientemente nacional (especialmente a través de no pocas fuerzas vivas), de toda una lucha a los efectos de prevenir males mayores cumpliendo e invitando a participar de “leyes universales de respecto por la preservación de la naturaleza”. Pero debemos reconocer que la temática es compleja por la diversidad de los factores intervinientes: agua, aire, atmósfera, alimentos, medicamentos, efluentes industriales, naturaleza misma, etc., y de ahí la importancia de la investigación a la vez de la comunicación correspondiente a la sociedad toda. Y al respecto y desde nuestro humilde saber y entender reconocemos aquí la importancia de ese núcleo que tienen las sociedades que se llama “familia” a la hora de “difundir conocimientos preventivos” de modo de disminuir la carga tóxica que no sólo se llegaría a comparar a veces (y en centros urbanos), con industrias o empresas que generan residuos tóxicos al medio sin tratamiento alguno, mejorando entonces por ejemplo la higiene, evitando la promiscuidad, descartando la utilización de productos tóxicos y reforzando los mecanismos naturales de detoxicación que poseemos “de fábrica” los seres vivos “gracias a Dios”. Al respecto y aunque parezca mentira, la buena alimentación, el descanso adecuado, la higiene personal y ambiental, y la acción de difundir principios racionales de prevención, como consecuencia lógica contribuirán a la armonía social y ambiental, y por consiguiente, de la humanidad toda. Miguel A. L. Castro – Ernesto Benito Giardina - septiembre 2007. |
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