Plantas sanas y bien nutridas

LU3CM

GRID LOCATOR GF12nu

Héctor Mazzier
latitud 37º 08´ 05.00" S
Pinamar - Buenos Aires
REPUBLICA ARGENTINA
longitud 56º 52´ 54.00" W

[En construcción]

Principal
Arriba  

Es por demás común y corriente entre nosotros reconocer la importancia de una dieta equilibrada (calidad y cantidad de alimentos ingeridos; momento y forma de hacerlo); con lo cual, no mediando patología alguna, se traducirá seguramente en una muy buena salud. En el caso de nuestras muy queridas “plantas”, que tanto nos reconfortan en estos tiempos, ocurre exactamente lo mismo.

Por trazar otro paralelismo: así como cada uno de nosotros necesita (en función de su propia naturaleza), determinado tipo y cantidad de alimentos, las plantas también; sólo que éstas no tienen semejante capacidad de raciocinio y distintas posibilidades; entonces, seguramente, están esperando de nuestra parte, la ayuda que solamente nosotros le podemos dar.

Después de más de 10 años como docente en el Departamento de Suelos de la Facultad de Agronomía de la UBA y en la Cátedra de Suelos y Sustratos de la Escuela Juan O.Hall (Jardinería y Floricultura), habiendo estado a cargo del montaje y desarrollo de casi 10 hectáreas de cultivos intensivos bajo cubierta y desde mi lugar de trabajo actual, como director técnico de una empresa distribuidora mayorista de fertilizantes líquidos para fertirrigación, es que puedo dar fe de lo expresado en los párrafos anteriores de este sencillo pero importante comentario.

Analizando un poquito el contenido del primer párrafo: cada planta tiene un medio o hábitat natural donde crece normalmente y, en algunos casos, es distinto al que nosotros le estamos proporcionando. Ello hace que para conseguir el crecimiento y desarrollo anhelado (por nosotros mismos y por las mismas plantas), no escatimemos esfuerzos en proveerle todo lo más que podamos; bien para compensar dicha diferencia (de medio o ambiente) o bien para tratar de igualar tales ambientes (los que naturalmente necesita la planta y aquellos que nosotros podemos darles). Sin caer en la cuenta, como más de una vez nos sucedió, donde fueron inútiles los esfuerzos por pretender que un “individuo planta” se establezca en un sitio determinado (por nosotros por su puesto).

En el tema nutricional, debemos saber que el suelo como cuerpo natural, usualmente no provee toda la batería de nutrimentos que las plantas necesitan; en rigor de verdad, habría que evaluar a través de un análisis Químico, Físico y Físico-Químico (del suelo del lugar) como para, confrontando dicho análisis con las demandas (teóricas) de las plantas, evaluar concienzudamente las posibilidades de éxito que tenemos. Es por esta razón que recurrimos a las fertilizaciones.

Reconozco lo complicado del tema; tendríamos que contraponer las demandas nutricionales de una planta con los resultados de un análisis químico de un suelo. De modo de ser cautos y tener una suerte de abanico de posibilidades nutrimentales como para evitar vacíos en la demanda de los plantines, es que recurrimos usualmente a fertilizantes que provean una calidad y una cantidad apropiada de nutrientes.

Ahora bien, por qué un fertilizante sólido y no líquido (o viceversa); por qué un fertilizante rico en macroelementos (principalmente y en el mejor de los casos Nitrógeno N, Fósforo P y Potasio K) y no además, con presencia de microelementos (son aquellos que se requieren en proporciones menores que los primeros, pero no por ello menos importantes e imprescindibles para una cantidad de reacciones bioquímicas propias de los vegetales); por qué no utilizar además, agentes activadores del crecimiento. Bueno, como se podrá observar, las inquietudes no son pocas ni mucho menos importantes.

Cuando se elige un fertilizante, como se desprende de todo lo dicho, éste se debe corresponder con las demandas de las plantas que vamos a alimentar y, en caso de no conocer demasiado dichas demandas, debemos tratar de que tengan el mayor equilibrio posible, representado en la calidad y cantidad de nutrientes. Y en este punto, entendemos no sólo macro sino micronutrientes y, de ser posible, algún activador de crecimiento, con lo cual estaremos cubriendo seguramente (en parte) el cambio de hábitat.

Al hablar de macroelementos (o maconutrientes de tipo Nitrógeno N, Fósforo P y Potasio K), el balance de cada uno de ellos dentro de una formulación, se debe corresponder al tipo de planta a tratar; por ejemplo, siendo una planta con follaje exclusivamente (sin flores o bien sin ellas en un momento dado del ciclo como puede ser el otoño o la etapa invernal), el balance se debe inclinar hacia el Nitrógeno N. Cuando se trata de plantines pequeños que necesitan trasplantarse (repique de maceta a suelo o a maceta más grande), además del elemento nitrógeno, se hace imprescindible el Fósforo P y algún agente activador del crecimiento; y cuando es menester tratar individuos con flores o en etapas de floración, se debe inclinar dicho balance nutricional hacia el Fósforo P y el Potasio K.

Cuando de sustratos se trata, o sea cuando al suelo (o “tierra negra”) le agregamos ciertos aditamentos como por ejemplo perlita, vermiculita, material volcánico de distinto tipo, turba, muzgo, etc., estamos contribuyendo con esas propiedades Físicas y Físico-Químicas a las que hacíamos referencia en los primeros párrafos. Dicho de otra manera, tratamos de darle (entre otras cosas), mayor porosidad y volumen, lo que se traduce en mejores condiciones para el crecimiento y desarrollo de raíces, una mayor entrada de agua y mejor movimiento y retención de ésta, sobre todo a nivel de la masa (o cabellera) radicular; un intercambio gaseoso mayor y una reacción química (o pH) apropiada según la especie, etc.

Anteriormente hice alguna referencia en el tema tipo de fertilizantes (sólidos y líquidos); una de las diferencias fundamentales entre ellos radica en el tiempo y forma de liberación de los nutrientes que lo componen. En el caso de los sólidos dicha liberación es lenta, respecto de los de tipo líquido que presentan una liberación rápida. El sentido de utilizar uno u otro depende entre otras cosas del tipo de planta a fertilizar, el momento (dentro de la estación del año), el sistema de regadío utilizado, el shock que se pretenda provocar con dicha aplicación, etc.

En el tema sanitario, el estado nutricional es una condición necesaria pero no suficiente; el que atendamos las necesidades de alimento de nuestras plantas no implica que evitemos el ataque de patógenos, pero dicho ataque será mucho más leve, sobre todo, atendiendo a tiempo el proceso de esos patógenos con el plaguicida adecuado, de modo de erradicarlos (al menos por el período de residualidad que tengan los productos utilizados o bien por la temporada que caracteriza la presencia de cada plaga). De aquí que se haga cada vez más imprescindible el uso de preventivos en nuestros jardines, pero tomando conciencia que el uso indiscriminado y sin criterio de los mismos, podrá conducirnos a un riesgo mucho mayor: la creación de resistencia por parte de las nuevas generaciones de patógenos.

Bueno, estimados lectores, espero haber sido lo suficientemente claro y explícito así como beneficioso con el presente comentario – nota, para nuestras muy queridas plantas, que tanto nos ayudan a vivir. Cordialmente.

 

Ernesto Benito Giardina (Ing.Agr.Eco.Rural F.A.UBA)

E-mail: ebgiardina@ciudad.com.ar / giardina@mail.agro.uba.ar


 

Principal ] Arriba ]

Envíe un mensaje a  con preguntas o comentarios sobre este sitio Web.
Copyright © 2006 WEB DE LU3CM
Última modificación: 21 de marzo de 2017